Prácticas de ocio en nuestra Juventud

La disponibilidad de tiempo libre y como organizan ese tiempo los jóvenes es uno de los temas más estudiados, para comprender mejor a este parte de la población. Actualmente se habla de que los niños crecen más rápido, que pierden vida social,y la poca que tienen la usan para tener conductas de riesgo y además tienen un uso excesivo de las tecnologías. Pues nada más lejos de la realidad, según el Informe Injuve de 2012 sobre “Juventud en España” .

A lo largo de la historia, el significado de tiempo libre o de ocio ha ido evolucionando y adaptándose a los cambios de una sociedad de consumo y de masas, asumiendo que, al menos para las personas jóvenes, una parte del ocio, no es exactamente un tiempo disponible relativo al descanso, como correspondía  a las primeras generaciones según expresa Domingo Comas en su publicación “Agobio y normalidad. Una mirada crítica sobre el sector “ocio juvenil” en la España actual ” del año 2000.

En los últimos años se ha producido un aumento paulatino de la media de horas semanales disponibles para ese uso personal, libre, que habría pasado de 28,2 horas en 2004 a 32,6 horas en 2012. Queda comprobado que el ritmo vital de cada persona es importante para determinar el tiempo libre del que dispone. En términos estructurales, la disponibilidad de tiempo libre es superior cuanto mayor es la edad (hay tendencia a la inactividad una vez terminada la educación formal), pero el tiempo libre es menor, cuanto mayor es el nivel de ocupación del tiempo general: cuentan con más tiempo libre quienes sólo estudian, frente a quienes compatibilizan los estudios con trabajo. También cuentan con más tiempo libre, quienes no están independizados/as. Parece no existir diferencia formal y significativa según el género, aunque la media en el caso de las chicas es una hora menos que la de los chicos.

Hay actividades claramente mayoritarias para el colectivo joven, y que son mencionadas por más del 80% de los y las jóvenes. Son, en este orden, usar el ordenador (93,1%), salir o reunirse con amigos y amigas (85,7%), escuchar música (83,9%) y ver la televisión (81%). No es desdeñable que la siguiente actividad mencionada por el 74% del colectivo sea el descanso expreso (incluido no hacer nada).

En el entorno del 60-50% de los y las jóvenes menciona la lectura de revistas/periódicos, radio, lectura de libros, hacer deporte, ir al cine y jugar con videojuegos y consolas. Por debajo del  40% refiere salidas de viaje, copas, discotecas, excursiones y conciertos, y ya de forma mucho más minoritaria la asistencia a espectáculos deportivos, museos, teatro y conferencias o coloquios.

Es algo más interesante para las mujeres que para los varones la ocupación del tiempo libre con actividades culturales, viajes y también con el uso del ordenador y las salidas con amigos y amigas. Entre los varones se percibe una cierta mayor tendencia por las salidas de copas, el deporte o los videojuegos.

El nuevo referente, el del siglo XXI es claramente el uso del ordenador que en 2007 ocupaba el cuarto lugar y actualmente ya hemos visto como se ha convertido en la principal actividad, casi universal, desplazando a la televisión, e incluso a los amigos y la música de ese primer puesto, y posiblemente porque no es excluyente ni incompatible con ninguno de ellos, sino todo lo contrario: globaliza la relación, el acceso y disfrute de la música y, en parte, permite seleccionar lo que se quiere ver en televisión. Muy notorio es también el auge de la necesidad de descanso (y de no hacer nada) que, destacando ya desde 1995, aumenta en la escala de prioridades hasta el cuarto lugar en 2012.

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Después de esta breve descripción de la distribución y del uso que hacen los jóvenes de su tiempo libre, podemos determinar que ha habido un gran cambio en las preferencias, relegando a un segundo plano las interacciones sociales al aire libre, sustituyéndolas por todo lo que sea redes sociales a través de una pantalla y últimas tecnologías. ¿Hasta que punto nos benefician los avances tecnológicos? Considero que el desarrollo de habilidades sociales están quedando a un lado, que puede llegar un momento en el que no seamos capaces de mantener una conversación razonada si no es a través de un aparato electrónico.

Estas habilidades sociales, a las que no se les está prestando suficiente atención, son las que promueven estilos de vida saludables, ya que son esenciales para el desarrollo del adolescente y para lograr buenas adaptaciones a los cambios evolutivos.

Y vosotros ¿qué pensáis? ¿Estamos en el camino correcto?

Fuente: INJUVE, COMPARTIM

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